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Momentos de quietud


Dios nos dice: «Estad quietos, y conoced que Yo soy Dios», y: «En quietud y en confianza será vuestra fortaleza» (Salmo 46:10; Isaías 30:15). Vale decir que Jesús era consecuente con lo que enseña la Biblia. Varias veces en los Evangelios dice que se levantó de madrugada, antes que despertaran Sus discípulos, a fin de pasar un tiempo a solas con Su Padre y recibir de Él la orientación para el día que tenía por delante. En otras ocasiones dejó atrás ...las multitudes y a Sus discípulos y se fue a orar a un lugar apartado. Si el propio Jesús tenía que dedicar tiempo a la oración y a la meditación, cuánto más nosotros.
Todos necesitamos pasar momentos de quietud con el Señor, ratos en que hacemos a un lado nuestra ajetreada actividad diaria para darnos un respiro, mental y espiritualmente, encomendarle nuestros problemas a Él en oración, recobrar fuerzas a través de Su Palabra y refrescarnos en dulce comunión con Él. Es más, el cumplimiento de muchas de Sus promesas dependen precisamente de eso. «Venid a Mí [...], y Yo os haré descansar» (Mateo 11:28); «Clama a Mí, y Yo [...] te enseñaré cosas grandes y ocultas» (Jeremías 33:3); «Si permanecéis en Mí, [todo lo que pidáis] os será hecho» (Juan 15:7).
Si a diario pasas 10 ó 15 minutos de quietud con el Señor si pueden ser más, mejor, verás que tus días transcurrirán con menos afanes y trajín. No tiene por qué ser en un lugar y en una hora fijos. No se trata de un ritual. Simplemente deja lo que estés haciendo y piensa en el Señor. Encomiéndale lo que albergas en tu corazón, y escucharás Su silbo apacible. Te dará instrucciones sobre cosas prácticas, y las fuerzas y el ánimo necesarios para hacer frente a la jornada. «Los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán» (Isaías 40:31).

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La Palabra de Dios no está limitada
Daniel y Joan, Taiwan

En 1986 viajamos por varias ciudades de China. En aquella época la política oficial hacia los extranjeros y su influencia era menos tolerante que en la actualidad, de modo que teníamos que proceder con mucho cuidado al hablarle a la gente de Jesús.
Una noche nos topamos con una señora y sus cinco niños, que realizaban actuaciones acrobáticas callejeras. Aquello era inusitado en China, dada la severidad de ...las sanciones que impone el gobierno a quienes contravengan la política de un solo hijo por familia. Total que enviamos a nuestra hija con un donativo bastante generoso.
Unos días más tarde la policía nos detuvo por hacer proselitismo. Nos hicieron una revisión minuciosa y nos incautaron todas nuestras publicaciones, a excepción de un Evangelio de Juan en cantonés que no encontraron. Nos advirtieron que permaneceríamos bajo vigilancia.
Queríamos testificar a aquella familia de jóvenes acróbatas, pero el solo hecho de conversar con ellos los pondría en peligro. Oramos para saber qué hacer y decidimos escribir una carta de una carilla en cantonés. En la misma les decíamos que pronto nos iríamos, pero que nos gustaría volver a verlos en el Cielo. Les explicamos que si querían ir al Cielo no tenían más que rezar la plegaria de salvación, la cual les escribimos. Aquella noche, bajo la atenta mirada del policía que nos había sido asignado, compramos una bolsa de manzanas frescas, metimos la nota en la misma y se la entregamos junto con nuestro donativo habitual.
Al día siguiente salimos a caminar y de golpe nos topamos con la madre, quien estrechó la mano de Daniel. Oculta en la mano tenía una nota cuidadosamente doblada que le pasó sin que nuestros guardias lo advirtieran.
Nos conmovimos hasta las lágrimas al leer aquella nota, en la que decía que toda su familia había rezado la oración.
Dos días antes de partir de China, logramos eludir a nuestros vigilantes y fuimos a visitar a aquella familia en su apartamento de un solo ambiente y les dimos el evangelio de Juan que las fuerzas de seguridad no encontraron la noche que nos detuvieron. Nos dijeron: «Hemos visto el amor de Dios reflejado en el interés que nos han demostrado».

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¡La fuerza de los pensamientos!


La Biblia toca bastante el tema de nuestros pensamientos. Constituye un estudio muy interesante. Por ejemplo, dice que los pensamientos [buenos] del Señor con relación a nosotros son innumerables, y que debemos aborrecer los pensamientos vanos y amar Su ley (Salmo 40:5).
Una de las formas más eficaces de hacer buen uso de nuestros pensamientos es tornarlos en oraciones. Toma en cuenta todo lo que haces durante el día, las cosas que pien...

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"Mejor es el que se enseñorea de su espíritu que el que toma una ciudad." (Pro.16:32)


No culpes al Diablo de todos tus problemas y dificultades. ¡El mayor problema que tenemos somos nosotros mismos! ¡No son los espíritus malignos los que más problemas nos causan, sino nuestros propios espíritus! Los demonios se nos sujetan (Luc.10:19, 20). Es nuestro propio espíritu el que no suele sujetarse al Señor como es debido. ¡Nuestros espíritus son los únicos que aún no hemos po...dido dominar!
Si somos salvos, el Señor nunca nos dejará ni desamparará (Heb.13:5), pero podemos perder Su poder y el ungimiento necesario para nuestro servicio si desobedecemos. ¡Nuestros espíritus tienen libre albedrío y deben acatar voluntariamente el control del Señor, o de lo contrario pueden descarriarnos tanto como un mal espíritu! ¡Es más, al desobedecer se convierten en malos espíritus! Nuestros propios espíritus se vuelven malvados cuando desobedecemos y no permanecemos en comunión íntima con el Señor y Su Espíritu (Rom.6:16).
Dios nos deja escoger en qué dirección queremos ir, pero si escogemos bien y tomamos el camino de Dios, Él puede intervenir y ayudarnos a vencer nuestras debilidades. Lo único que tenemos que hacer es someternos al Espíritu Santo. Entonces, si permanecemos cerca del Señor, Él puede gobernar nuestros espíritus.

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El poder del Espíritu Santo puede obrar en ti


¡Sed llenos hasta rebosar!
Quienes piden a Jesús que entre en su corazón y reciben el don de la vida eterna, obtienen también con ello una medida del Espíritu Santo. Sin embargo, la plena infusión o lo que la Biblia denomina el bautismo del Espíritu Santo suele ser una experiencia que se tiene después de haber recibido a Jesús. ...
Una buena ilustración de esto es la de un vaso de agua. Puede que el vaso no esté lleno, pero aunque tenga un poco de agua, se puede afirmar que es un vaso de agua. Así son muchos cristianos. Poseen un poco del Espíritu de Dios.
El bautismo del Espíritu Santo es similar a llenar el vaso hasta rebosar. Jesús dijo: «El que cree en Mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (Juan 7:38). En el siguiente versículo el apóstol explica: «Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él» (Juan 7:39).

¡Conéctate a la fuente!
El objeto principal del Espíritu Santo es ayudarte a propagar el mensaje y el amor de Dios. Además, la infusión del Espíritu te ayudará mucho en tu amistad y trato personal con el Señor. Te otorga un vínculo más estrecho con Él y una comunicación más clara a través de la oración, así como una comprensión más profunda de la Palabra de Dios.
Y lo más maravilloso de todo es que tú también puedes ser lleno del Espíritu Santo, ¡ahora mismo!
Basta con que lo pidas. Al igual que la salvación, no puede uno ganárselo ni hacer méritos para obtenerlo. Es un don. Después, tanto si sientes algo diferente como si no, puedes tener la certeza de haberlo recibido, porque Dios te lo promete (V. Lucas 11:13).
Recibe el Espíritu Santo ahora mismo rezando esta sencilla plegaria:

«Jesús, te pido que me llenes hasta rebosar de Tu Espíritu Santo para poder amarte más, seguirte más de cerca y contar con más carisma para hablar a los demás de Tu amor y salvación. Amén.»

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Comentarios
Miriam Arvelo AMEN!!
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Iraida de la Rosa GRACIAS SENOR, POR TU ESPIRITU SANTO EN MI. GRACIAS PORQUE ME DISTE EL PRIVILEGIO DE HABERLO PODIDO RECIBIR Y SENTIR Y EN ESE MOMENTO CONOCI SU PLENITUD. LLENAME MAS CADA DIA, DESBORDATE CON TU ESPIRITU EN MI SENOR.
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UNA FIGURA SINGULAR


Que transformó el mundo

...


NACIÓ en un aldea olvidada, de madre campesina. Pasó su infancia en otro villorrio ignorado. Trabajó en una carpintería hasta los treinta años y a partir de entonces, actuó de predicador itinerante por espacio de tres años.
No llegó a escribir libro alguno. No desempeñó ningún cargo. No tuvo hogar. No formó familia.
No realizó estudios superiores. Jamás puso pie en las grandes ciudades. Nunca se alejó más de trescientos kilómetros de su pueblo natal. No llegó a desempeñar ninguno de los papeles que la sociedad contemporánea suele asociar con la fama y la grandeza.
No tenía más carta de presentación que Su propia persona. Desnudo estaba de los valores de este mundo. No poseía otra cosa que el poder de Su divina humanidad. Siendo aún joven, la corriente de opinión pública se volcó en contra de Él.
Sus amigos huyeron. Uno renegó de Él. Otro lo traicionó. Lo entregaron en manos de Sus enemigos. Debió soportar lo que no fue más que la parodia de un juicio.
Lo clavaron en una cruz entre dos ladrones. Mientras agonizaba, sus verdugos echaron suertes sobre lo único que poseyó en este mundo: Su manto. Cuando ya hubo muerto, lo bajaron y lo enterraron en un sepulcro ajeno gracias a la compasión de un amigo.
Diecinueve siglos han transcurrido desde entonces y hoy este hombre es la figura central de la especie humana, la mayor fuente de inspiración y guía divinas.
Me quedo corto si digo que todos los ejércitos que han marchado, todas las flotas de guerra que se han construido, todos los parlamentos que han sesionado y todos los reyes que han gobernado, en conjunto, no han ejercido una influencia tan palpable en el devenir del hombre sobre la Tierra como esa figura singular: Jesús.

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